Aumentó el boleto urbano, por decreto de Mestre (a $28!)

El intendente de la Ciudad de Córdoba, Ramón Javier Mestre, promediando el último año de su segunda gestión a cargo del destino de la segunda ciudad en importancia política y social (es más, enarbolada como estandarte la frase «capital social»), decidió la suba del boleto del transporte urbano de pasajeros.

Cada vez menos cordobeses toman colectivo: algunos prefieren comprar una moto, caminar o andar en bicicleta. Esto va socavando el sistema de transporte.

El aumento rige desde la hora cero del día 1 de junio, y después de una semana de rumores y versiones, donde en los mismos pasillos del Palacio 6 de Julio, sede administrativa del Poder Político Municipal, se decía y desdecía sobre el posible aumento y «que quizás no es momento social para confirmarlo», terminó siendo verificado sobre la semana y firmado en un decreto.

¿Por qué el Intendente aumentó el boleto por decreto y no por ordenanza de actualización de costos en el Concejo Deliberantes de Córdoba?

Hace un año se envió al Poder Legislativo de la Ciudad de Córdoba, una ordenanza que estipulaba la posibilidad de, por agilidad y simplificación, el poder realizar actualizaciones por este instrumento legal.

En medio, dirigentes de peso político como el ex vice-intendente y actual Secretario de Modernización, Marcelo Cossar, habían asegurado que hasta el próximo año (por 2019) no habría aumentos, pero esto se vió contradecido al autorizarse un aumento en noviembre-diciembre de 2018, semanas antes de cumplirse esa promesa. Una promesa política más que no se cumple.

Para la foto: muchas veces se anunció la incorporación de decenas de nuevos colectivos, a la semana y después de la foto, eran presentados como «nuevos» en otra provincia.

¿El aumento del transporte en Córdoba, además exige mejoras en el servicio? ¿Por qué a $28?

Si bien al asumir su primera gestión, el intendente Ramón Mestre (h) impulsó un Plan de Modernización y Movilidad en la Municipalidad de Córdoba, el cuál venía de ser una de sus más fuertes promesas de campaña, con colectivos diferenciales, líneas barriales, más unidades, frecuencias de 9 y 13 minutos, paradas con postes indicatorios y refugios, etc; pasó el tiempo y poco se cumplió, se discontinuaron otras, y se empeoró en servicio general.

La fórmula por la cual se calcula el costo del pasaje, responde a un marco regulatorio y servicio que NUNCA se cumplió. Es decir, se está pagando por algo que jamás se ofreció, con lo que la excusa del ajuste por inflación y costos, es una asfixia al bolsillo. Si ofrecieran el 100% de lo que iba a ser el «nuevo» sistema de transporte, con frecuencia, unidades, limpieza, etc; eso sí justificaría el aumento, pero por el servicio que HOY tienen los cordobeses, resulta hasta algo abusivo y beneficioso sólo a las empresas.

Dicho recientemente en conversación con entendidos en el asunto del transporte en la ciudad.

Se prometieron diferenciales y se cumplió, pero no se los terminó de impulsar y algunas líneas con el paso del tiempo, el recorte de frecuencias y un boleto que salía el doble que la línea regular, devolvió a esos pasajeros a la vereda a esperar otros colectivos, a retomar su vehículo o elegir taxi.

También las líneas barriales, poco difundidas, con frecuencias variables que dejaban esperando en la parada más de media hora a los pasajeros, empezaron a tener fallas a penas arrancaron. La publicidad y difusión no era del todo adecuada, no penetraba en la sociedad, y mientras la cartelería anunciaba obras y nuevas unidades, no se explicaba el beneficio, recorridos y objetivo de estos recorridos nuevos.

En el inicio del «nuevo» sistema de transporte eran 4 las prestatarias, con corredores asignados. Hoy sólo quedan 2: ERSA tiene más de la mitad de los recorridos, y TAMSE sólo a cargo de trolebuses. AUCOR (ex Autobuses Santa Fe) la gestiona ERSA.

Además, en muchos barrios las calles destrozadas, y sin exagerar, hacen que algunas líneas deban desviar el recorrido o recortar el mismo. Aún líneas troncales, que prometieron 9 minutos de frecuencia y 13 en las demás, jamás alcanzaron ese nivel de precisión. En las mejores épocas un colectivo pudo llegar al ideal de 15 minutos, quizás 10 en un esfuerzo, pero esto terminó siendo variable una vez más y, entre «frecuencia de verano», con excusa de menor cantidad de pasajeros por las vacaciones escolares, asambleas y paros, se rompía la débil sincronicidad de un sistema de transporte que no terminó nunca de arrancar.

¿Cómo llegó el boleto de colectivo en Córdoba a costar $28 en junio de 2019?

Los cospeles dieron lugar a las tarjetas, que cargan crédito y no pasajes, con eso cada aumento se licúa y afecta el bolsillo de los cordobeses. Los subsidios se recortan, el combustible aumenta, un gremio fuerte paraliza 10 días la ciudad sin transporte y el brazo del intendente se tuerce una vez más en la firma de un decreto.

Pero no se exige el cumplimiento de un contrato, de las reglas establecidas y aceptadas por las partes, rompiendo así el contrato social con los vecinos, cansados de esperar, con calor, con frío, en calles oscuras y con colectivos que pasan llenos sin parar, rotos o quedados por desperfectos técnicos.

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